La cartera de iniciativas son priorizadas según el nivel de impacto que tienen sobre los Objetivos Estratégicos.
El valor estratégico se asigna mediante un criterio objetivo que permita valorar objetivamente a priori el nivel de impacto teniendo en cuenta tanto los objetivos impactados como la profundidad del impacto.
Se valora también el esfuerzo de implantación (económica, personal, complejidad, etc.).
Es decir, para cada iniciativa relacionada con la consecución del objetivo, se le asigna el nivel de impacto que podría ser (positivo alto, positivo medio, positivo bajo, negativo medio, negativo alto, sin impacto) o una valoración de 0 a 10.
Este proceso de priorización se debe realizar con un trabajo en equipo, donde cada directivo realiza la valoración y el sistema calcula el nivel de impacto medio de todas ellas.
Cada responsable de la iniciativa, periódicamente tendrá que reportar el nivel de avance en la ejecución de la misma (la progresión y valoración).
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